El poder del pensamiento positivo (I)

Llena tu mente de pensamiento positivo: una frase que habremos leído y escuchado miles de veces, pero ¿qué significa realmente? ¿cómo se hace eso?

Desde siempre, se habla mucho del poder de la mente, del potencial que no explotamos y de las posibilidades de hacer que nuestro entorno devenga favorable con solo pensarlo. Hay que tomar conciencia de esto: reconocer y entender que nuestra postura ante la realidad, nuestra manera de pensar en ella, es lo que determina el efecto que tiene en nosotros cada situación.  Pensamientos positivos te  ayudan a vivir con optimismo, con entusiasmo, mientras que las situaciones personales problemáticas están determinadas por  pensamientos negativos. Esta es la buena noticia: sentirte bien depende  de ti.

Podemos  modelar nuestros pensamientos,   ordenarlos de otra manera.  Por ejemplo, la palabra crisis incita a pensar en negativo y  cierra la mente, mientras que la palabra oportunidad nos abre a algo nuevo, diferente, algo que está por venir. Las conversaciones internas cambian las  actitudes, conductas, estados de ánimo,…podemos hacer la prueba. Escuchemos cómo nos estamos hablando a nosotros mismos, qué nos decimos, y qué pasa si cambiamos el “yo no puedo,  esto nunca lo haré,  esto me va a salir mal, tengo muy mala suerte, nunca llegaré…” y nos hablamos de otra manera: “podré hacer esto si lo hago diferente, puedo equivocarme y rectificaré, lo intentaré, voy a llegar hasta donde yo puedo, hoy”.

Este es un ejercicio que recomiendo hacer a menudo, en cualquier momento y en cualquier lugar. Prueba a experimentar qué sientes hablándote en positivo.

 

 

 

 

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2 comentarios en “El poder del pensamiento positivo (I)

  1. Qué interesante!!! Muy buen Post, es cierto que la cabeza es un músculo que se acostumbra al tipo de pensamiento que seamos capaces de generar…., como el bíceps ante las pesas 2 horas al día…, acaba tomando una forma…, en el caso de los pensamientos…., una forma de vida. Más allá del estado anímico que se pueda generar, quién también lo va agradecer es nuestro cuerpo. Nuestro sistema nervioso, por ejemplo, que depende directamente de los estados en los que nos encontremos, así…. la musculatura o el movimiento es más armónico ante la condición de sosiego y el gasto energético óptimo! Supongo que esto forma parte del gran poder de la mente que citas en el artículo. Algunos científicos o figuras de la física cuántica aseguran que la realidad es la que creamos! y parece que así es!

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  2. Pingback: Orientación profesional: el Coachplacement rescata tus capacidades | Martha Möller Soler-Psicóloga & Coach

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