Si quieres conseguir trabajo, tómate unas vacaciones

Llega el verano y la mayoría de conversaciones incluyen preguntas como “¿y tú, cuándo tienes vacaciones? ¿Cuántos días te han dado en tu empresa?” O algo por el estilo. Es habitual que las personas en paro huyan de este tipo de conversaciones, pues dan por hecho que no trabajar es igual a no descansar. “Si no tienes un empleo, ¿por qué vas a tener vacaciones? Si ya estás siempre de vacaciones…”

Que no se nos olvide: buscar trabajo es un trabajo. La única diferencia entre un empleado que ficha cada día y alguien que está en paro son los movimientos de su cuenta bancaria a final de mes. Es decir, que una actividad no esté remunerada no significa que no debamos tenerla en cuenta.
Por eso, es fundamental que entendamos que la búsqueda de empleo es una actividad en sí misma y que, como tal, debe tener sus horarios, su disciplina y, por supuesto, sus vacaciones.
· Programa un horario. Horario, sí. Porque uno no puede obsesionarse con encontrar ofertas y mandar currículums a todas horas, sin descanso. Probablemente, será mucho más útil y provechoso fijarnos unas horas determinadas que destinaremos únicamente a eso y lo haremos a conciencia. Afortunadamente, tú eres tu jefe, así que tú decides en qué franja horaria consideras que tu trabajo puede resultar más productivo. Puedes, por ejemplo, dedicar la mañana a arreglar cosas de la casa y hacer recados y reservarte la tarde para sentarte delante del ordenador y centrar todas tus energías en encontrar buenas ofertas, hacer alguna llamada y tomarte el tiempo para redactar una buena carta de presentación o rehacer tu currículum.

· Elige tu oficina. Busca un lugar en el que te sientas a gusto y que te inspire ambiente de trabajo como una biblioteca o alguna cafetería agradable. Quedarse en casa puede resultar agobiante e incluso puede que lo relacionemos inconscientemente con estados de convalecencia o dependencia (cuando estamos enfermos, nos quedamos en casa). No estás enfermo. Estás trabajando para ganarte un trabajo.

· Tómate descansos y date vacaciones. No cobras, de acuerdo, pero tu actividad implica un desgaste de energía. También estarás cansado, también necesitarás desconectar. Desconecta. Permítetelo. El contacto social y familiar es una necesidad. Si te has pasado el día de arriba para abajo haciendo entrevistas, llamadas, acudiendo a seminarios y conferencias, te mereces poder sentarte en la terraza de un bar con tus amigos y divertirte. Es más, estos espacios lúdicos y de ocio estimulan la creatividad y la autoestima y propician una salud mental necesaria para poder plantearse un nuevo empleo.

· Las rutinas son imprescindibles. Vivir en un ritmo temporalizado, secuenciado en todos los niveles (diario, semanal, mensual) favorece el equilibrio mental. Este pequeño rigor con los horarios, distribuyendo la actividad y la inactividad es un modelo de disciplina muy aconsejable de cara a plantear una incorporación en un nuevo trabajo. Se trata de que no te pille por sorpresa para no pasar de cero a cien. Se trata de estar siempre en marcha. ¡Que el ritmo no pare!

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Un comentario en “Si quieres conseguir trabajo, tómate unas vacaciones

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