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Llega Septiembre y las palabras “síndrome” y “posvacacional” resuenan en nuestra cabeza, alimentando nuestra ansiedad y todos esos monstruos que se acercan lentamente cada vez que intuimos el fin del periodo de ocio, alegría y gozo que son las vacaciones de verano. Dos conceptos que por separado ya generan rechazo se unen para amenazarnos a modo de virus contagioso y mortal sin que podamos hacer nada para defendernos.

Por supuesto, como toda epidemia, tiene sus síntomas registrados: estrés, malestar psíquico, tristeza, irritabilidad, desmotivación, e incluso depresión.

Pero, ¿qué es realmente el síndrome posvacacional? ¿Y si, en vez de sumarnos al clima de depresión colectiva, tratamos de verlo de una forma distinta?

Al fin y al cabo, la vuelta al trabajo no es más que una nueva situación de CAMBIO, ese concepto que nos asusta tanto y que, sin embargo, forma parte de nuestras vidas irremediablemente.

  • Es un cambio de escenario. Nuestras vidas cambian de decorado y nosotros simplemente debemos aprender a pasar a la siguiente escena. Sin más drama. En lugar de estancarnos en el recuerdo de unos días de ensueño, recojamos esa energía tan limpia y tan positiva para encender el motor de arranque y plantearnos nuevos objetivos.
  • La vuelta al trabajo es una nueva oportunidad de reordenar nuestra vida y establecer prioridades y metas. En el fondo, no es tan diferente del inicio de un nuevo año. No hay uvas, ni cotillón, ni Ramón García con su capa anunciándolo, pero es un reinicio y, como tal, te permite adoptar una visión global de tu vida y preguntarte hacia dónde quieres encaminarla.
  • Además, las vacaciones suelen ir unidas a momentos de reflexión y de análisis de nuestros verdaderos deseos. Ahora llega el momento de que pienses de qué modo puedes darle forma a todo eso que has estado proyectando en tu tiempo libre. Quizá fuiste a un concierto y descubriste que quieres aprender a tocar la guitarra. O tal vez estás pensando que deberías hacer excursiones más a menudo. O puede que te hayas dado cuenta de que puedes darle un enfoque distinto a tu trabajo para que te resulte más satisfactorio.
  • Para unos va a ser volver a ocuparse de su trabajo y para otros será volver a buscar trabajo. Dos formas diferentes para volvernos a activar para seguir cambiando.
  • Y no olvidemos que la vuelta al trabajo no debe significar una vuelta al infierno o a la esclavitud. Nuestro día a día puede seguir siendo emocionante, divertido y muy interesante si nos lo proponemos. No hay que idealizar las vacaciones. Existen muchas actividades que pueden seguir formando parte de nuestra vida cotidiana: el ejercicio, las actividades de ocio en el tiempo libre, técnicas de relajación, mantenernos conectados con nuestros amigos, planificar mejor la alimentación y la vida sana, etc.

¿Y si las vacaciones fueran una convención más del sistema? ¿Podemos pensar en tener bienestar con las pequeñas cosas que nos acompañan cada día? ¿Podemos permitirnos estar bien sólo por sentirnos bien con lo que hacemos? ¿Podemos disfrutar de los olores, los colores, las lunas, los días, las noches, la música, la naturaleza? Y entonces… ¿quién habla de final de vacaciones? Sólo es un cambio de escenario. El Bienestar está en nosotros.

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